Durante muchos años, cuando se hablaba de prevención de riesgos laborales, muchas empresas pensaban casi automáticamente en caídas, golpes, cortes, atrapamientos, manipulación de cargas, ruido, productos químicos o uso de maquinaria.
Y, efectivamente, todos esos riesgos siguen siendo importantes.
Pero el trabajo ha cambiado. Y con él, también han cambiado los riesgos que pueden afectar a la salud de las personas trabajadoras.
Hoy, factores como la carga mental, el estrés laboral, la presión por los tiempos, la mala organización del trabajo, los conflictos internos, la falta de claridad en las funciones, la ausencia de desconexión digital o un liderazgo inadecuado pueden convertirse en auténticos riesgos laborales.
A estos factores los conocemos como riesgos psicosociales.
Y conviene decirlo claro: los riesgos psicosociales no son una moda, ni una cuestión “blanda”, ni algo ajeno a la prevención de riesgos laborales. Son riesgos laborales y, como tales, deben ser identificados, evaluados y gestionados por las empresas.
CROEM pone el foco en los riesgos psicosociales
La Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia, CROEM, ha lanzado recientemente una nueva web informativa dirigida a empresas, especialmente pymes, para impulsar la prevención de los riesgos psicosociales en el entorno laboral. La campaña se presenta bajo el lema “Los riesgos psicosociales también cuentan: evalúalos” y busca concienciar al tejido empresarial sobre la importancia de identificar, evaluar y gestionar adecuadamente estos riesgos dentro del sistema preventivo de la empresa.
La iniciativa se enmarca en el contexto del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, celebrado cada 28 de abril, y está alineada con las directrices de la Organización Internacional del Trabajo. En 2026, la OIT ha centrado su mensaje en la necesidad de garantizar entornos psicosociales saludables en el trabajo.
Este enfoque no es casual. La salud mental, la organización del trabajo y los factores psicosociales están adquiriendo un peso cada vez mayor en la gestión preventiva de las empresas.
¿Qué son los riesgos psicosociales?
Los riesgos psicosociales son aquellos riesgos derivados de la forma en que se organiza, dirige y desarrolla el trabajo, así como de las relaciones sociales dentro de la empresa.
No hablamos simplemente de que una persona “esté estresada”. Hablamos de condiciones de trabajo que pueden afectar a la salud física, mental y social de las personas trabajadoras.
Entre los principales factores de riesgo psicosocial podemos encontrar:
- Cargas de trabajo excesivas.
- Ritmos de trabajo elevados.
- Falta de autonomía.
- Ambigüedad o conflicto de rol.
- Mala comunicación interna.
- Falta de apoyo por parte de mandos o compañeros.
- Liderazgo autoritario o desorganizado.
- Conflictos interpersonales.
- Acoso laboral o violencia interna.
- Inseguridad laboral.
- Jornadas prolongadas.
- Dificultad para conciliar vida laboral y personal.
- Falta de desconexión digital.
- Exigencias emocionales elevadas.
La OIT recuerda que, cuando los factores psicosociales tienen un impacto negativo, se convierten en riesgos que deben abordarse junto con el resto de riesgos laborales, al mismo nivel que los físicos, químicos o biológicos.
No evaluar los riesgos psicosociales es un error preventivo
Todavía hay empresas que piensan que los riesgos psicosociales solo afectan a grandes organizaciones, oficinas, hospitales, centros educativos o puestos administrativos.
Pero esto no es así.
Los riesgos psicosociales pueden aparecer en cualquier sector:
- Construcción.
- Industria.
- Agricultura.
- Comercio.
- Hostelería.
- Transporte.
- Oficinas.
- Centros sanitarios.
- Empresas de servicios.
- Talleres.
- Almacenes.
- Empresas familiares.
- Pymes.
Un trabajador de producción puede sufrir presión por objetivos imposibles. Una administrativa puede verse sobrepasada por interrupciones constantes y falta de planificación. Un encargado puede soportar una carga mental excesiva por la gestión de equipos. Un conductor puede trabajar con presión horaria continua. Un camarero puede sufrir exigencias emocionales, turnos irregulares y trato difícil con clientes.
La clave está en entender que los riesgos psicosociales no dependen solo del tipo de puesto, sino de cómo se organiza el trabajo.
¿Por qué son tan importantes para las pymes?
La campaña de CROEM se dirige especialmente a las pymes, y esto tiene mucho sentido.
En las pequeñas y medianas empresas suele haber una relación más cercana entre empresarios, mandos y trabajadores. Eso puede ser positivo, pero también puede hacer que determinados problemas se normalicen o no se traten formalmente.
En muchas pymes se oyen frases como:
“Esto aquí siempre se ha hecho así”.
“Es una época de mucho trabajo, ya pasará”.
“Fulano es así, tiene mucho carácter”.
“Hay que apretar porque si no, no salen los pedidos”.
“Somos pocos y todos tenemos que hacer de todo”.
El problema es que, cuando estas situaciones se prolongan en el tiempo, pueden generar estrés, ansiedad, conflictos, desmotivación, bajas laborales, rotación de personal, pérdida de productividad y deterioro del clima laboral.
La propia CROEM destaca que una buena gestión psicosocial puede mejorar el ambiente laboral, reducir el absentismo y reforzar la cultura preventiva de las organizaciones.
La empresa tiene obligación de actuar
Desde el punto de vista preventivo, la empresa debe garantizar la seguridad y salud de las personas trabajadoras en todos los aspectos relacionados con el trabajo.
Esto incluye también los riesgos psicosociales.
Por tanto, no basta con tener una evaluación de riesgos centrada únicamente en riesgos de seguridad, higiene o ergonomía. La evaluación preventiva debe contemplar también los factores relacionados con la organización del trabajo que puedan afectar a la salud mental y emocional de las personas trabajadoras.
La web impulsada por CROEM pretende precisamente facilitar a las empresas información sobre obligaciones legales, herramientas técnicas y guías prácticas para abordar correctamente la evaluación de estos riesgos.
¿Qué puede pasar si una empresa no gestiona estos riesgos?
No gestionar los riesgos psicosociales puede tener consecuencias importantes.
En primer lugar, puede afectar directamente a la salud de las personas trabajadoras. El estrés crónico, la ansiedad, los trastornos del sueño, la fatiga mental, el agotamiento emocional o la depresión pueden estar relacionados con condiciones de trabajo mal organizadas o mantenidas en el tiempo.
En segundo lugar, puede afectar al funcionamiento de la empresa. Los riesgos psicosociales mal gestionados pueden traducirse en:
- Mayor absentismo.
- Más bajas laborales.
- Conflictos internos.
- Rotación de personal.
- Pérdida de productividad.
- Mal ambiente de trabajo.
- Errores por fatiga o sobrecarga.
- Peor atención al cliente.
- Dificultad para retener talento.
- Deterioro de la imagen empresarial.
Y, en tercer lugar, también puede tener consecuencias legales y preventivas si la empresa no ha evaluado ni adoptado medidas frente a estos riesgos.
Evaluar no significa buscar culpables
Uno de los principales frenos para abordar los riesgos psicosociales es el miedo.
Algunas empresas creen que evaluar estos riesgos significa abrir una caja de problemas, señalar culpables o generar conflictos internos.
Pero una buena evaluación psicosocial no busca culpables. Busca causas organizativas.
La pregunta no debe ser: “¿Quién está causando el problema?”.
La pregunta correcta es: “¿Qué condiciones de trabajo pueden estar generando daño o malestar y cómo podemos mejorarlas?”.
Ese cambio de enfoque es fundamental.
Evaluar los riesgos psicosociales no es fiscalizar emocionalmente a la plantilla. Es analizar factores de organización, carga, comunicación, liderazgo, autonomía, tiempos, relaciones laborales y apoyo interno.
¿Qué medidas puede adoptar una empresa?
Una vez identificados los factores de riesgo, la empresa debe adoptar medidas preventivas proporcionadas y realistas.
Algunas medidas habituales pueden ser:
- Definir mejor las funciones y responsabilidades.
- Ajustar cargas de trabajo.
- Mejorar la planificación de tareas.
- Evitar interrupciones constantes.
- Establecer canales claros de comunicación.
- Formar a mandos intermedios en liderazgo saludable.
- Mejorar la gestión de conflictos.
- Implantar protocolos frente al acoso laboral.
- Favorecer la desconexión digital.
- Revisar turnos y horarios.
- Facilitar la participación de las personas trabajadoras.
- Establecer mecanismos de apoyo ante situaciones de tensión.
- Mejorar la coordinación entre departamentos.
- Evitar objetivos contradictorios o inalcanzables.
No siempre se trata de grandes inversiones. Muchas veces, una mejora organizativa bien planteada puede tener más impacto que cualquier medida puramente documental.
Riesgos psicosociales y cultura preventiva
La prevención de riesgos laborales no puede limitarse a entregar documentación, firmar registros y cumplir expedientes.
Una empresa con buena cultura preventiva es aquella que se pregunta de forma honesta si su forma de organizar el trabajo está ayudando o perjudicando a las personas.
Los riesgos psicosociales obligan a mirar la empresa desde dentro:
- Cómo se manda.
- Cómo se comunica.
- Cómo se reparte el trabajo.
- Cómo se gestionan los errores.
- Cómo se resuelven los conflictos.
- Cómo se cuida la carga mental.
- Cómo se protege el descanso.
- Cómo se escucha a la plantilla.
Este enfoque puede incomodar al principio, pero es imprescindible si queremos que la prevención sea real.
Conclusión: los riesgos psicosociales también son prevención
La campaña impulsada por CROEM lanza un mensaje claro y necesario: los riesgos psicosociales también cuentan y deben evaluarse.
Las empresas, especialmente las pymes, deben dejar de ver estos riesgos como algo secundario o difícil de abordar. La salud mental, el clima laboral y la organización del trabajo forman parte de la seguridad y salud laboral.
Una empresa que evalúa y gestiona correctamente los riesgos psicosociales no solo cumple con sus obligaciones preventivas. También mejora su funcionamiento interno, reduce conflictos, protege a sus trabajadores y refuerza su competitividad.
Porque prevenir no es solo evitar accidentes visibles.
También es evitar daños que, aunque muchas veces no se ven de inmediato, pueden afectar profundamente a la salud de las personas y al futuro de la empresa.